sábado, 2 de mayo de 2009

Revolviendo el pasado... Parte II

Durante todas sus vacaciones estuvimos conectados por mensaje de texto. Y recuerdo que el último día de sus vacaciones, ya de noche me mandó un mensaje que decía: -Qué haces gordita?-. Mi respuesta fue instantanea. Ya un poco enganchada estaba, pero no lo suficiente. Le respondí: -Chateo, vos?-. Su respuesta fue tan tierna que me hizo engancharme aún más. Me dijo: -Leo los 55 mensajes que nos mandamos-.
Era increíble. Era la primera persona con la cual en cinco días me había mensajeado tanto.
Entre mensaje y mensaje a mitad de sus vacaciones más o menos me había invitado al cine a ver los Simpsons. Ja ja ja, claro, sí, a ver la película claro.
Llegó a su casa a eso de las ocho de la noche, se conectó, me saludó pero me dijo que estaba cansando si no me enojaba que se iba a dormir. Y obviamente como podía enojarme?.
Me fui a dormir pensando en él. Aunque no me daba cuenta estaba mas enganchada de lo que podía imaginarme.
Llegó el día siguiente, me conecto.

Él: saca tema
Yo: mmmm
Yo: quien te gusta?
Él: jajaja, mmmm
Yo: que mal amigo, se supone que la amistad se basa en la confianza
Él: estas segura de que vamos a crecer como amigos?
Él: porque ir solos al cine no es un buen comienzo para una amistad!
Yo: y nose, hay que ver

Seguimos hablando de temas tontos, hasta que a la noche llega a su casa su mejor amigo. Que no resultó ser de lo mejor. Y ya se van a enterar por qué.
La verdad es que nunca llegue a saber o entender qué fue lo que ese chico tiene conmigo porque nunca había cruzado palabra con él. Sí era amiga de su hermano, un año menor que yo pero nada fuera de lo común. La cuestión es que desde ese día, dónde el mejor amigo se entero que me conocía poco a poco y sin darnos cuenta nuestra poca relación se estaba echando a perder. Algo que nunca tuvo que haber pasado, que nos conocieramos. Y a veces pienso que esto había sido una señal que ninguno de los dos supo o no quizo percibir.
Supongo que por vergüenza o por evitar que yo hablara un poco demás se limitó a hablarme lo menos posible. Y a partir de ese día poco a poco empezamos a hablarnos cada vez menos. No era algo sencillamente visible. Pero con el tiempo uno nota cómo fueron las cosas en verdad. No precisamente siempre son como uno pensó que eran. Y creanmé que con el tiempo duelen todavía más. No es lo mismo caer de un primer piso y con un colchón inflable abajo que de un décimo con paracaídas y en caída libre, sólo que el paracaídas que te espera en el décimo piso tiene un 99,9% de probabilidad de no funcionar. Sólo que el amor te transforma, no sólo te atonta, sino que también te deja ciega.
A partir de ese día ya no hablabamos del tema que mejor título que “nosotros” no tiene, para pasar a hablar cómo si fueramos amigos y sinceramente no es la mejor manera de conocer a la persona con la cual planeas un futuro. Y entramos en tanta confianza que no se si él o su mejor amigo esa noche por Messenger me contó de su confusión amorosa con su mejor amiga mujer y éste es un claro ejemplo de caer del primer piso con un colchón inflable esperándome abajo. Pero saben que no?. Es sabido que cada uno elige qué hacer. Cada uno es dueño de sus actos y aunque duela no podemos echarle la culpa al otro por más culpable que sea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario