Nuevamente terminaron las clases y era la hora de comer, pero este lunes nos habíamos quedado a comer en el colegio. Él no estaba, y mis amigas me incentivaban para que cuando volviese fuera a hablarle. No llegué a volver a respirar que una vez terminado el sándwich y tomando de mi botella de agua se me ocurre mirar al patio y adivinen ¿quién estaba?. Y sí Él
para arruinarme lo que quedaba del día que tenía que entrar al patio que obviamente desde el buffet la vista panorámica al patio es impresionante.
Yo estaba sentada y las chicas también los vieron y empezaron: - Dale! Andá!-. Dale! Dale! Dale!.
Hasta que tomé valor me paré y por la galería caminé de forma tal que no me viera y salí por la puerta a la cual Él le daba la espalda. Más atrás estaba uno de sus amigos. También era mí amigo y el encargado de arreglarnos cada vez que nos peleábamos, tal como lo hizo ese día.
Él entró con su amigo y se pusieron a hablar con los chicos de primer año que tenía gimnasia también pero ya se estaban yendo al campo de deportes. Entonces mientras yo caminaba el amigo de Él me vio y se fue hacia la puerta por dónde yo iba a salir. Me dijo fuerte para que el escuchara: Anda a hablarle!-. y yo le respondí fuerte también: -Él no quiere!.
Yo estoy segura de que el lo escuchó. Pero hizo como sí nada. Yo se que lo escuchó, yo lo sé. Y como siempre ignorancia total. Creo que le gustaba ignorar a las personas, todavía lo pienso.
Llega la preceptora de micros avisando que ya tenían que subir los alumnos de primero. Formaron una fila y detrás de la preceptora fueron saliendo del colegio. Él salio detrás. No llegó a pasar un minuto que con Su amigo salimos a la calle también. Nosotros nos quedamos en la puerta charlando y Él desde la ventana hablaba con los de primero hasta que arrancó el micro y empieza la parte interesante. El micro se fue y Él se sentó en el piso de la calle al lado de la puerta del colegio. Su amigo intentando disimular lo saludo y después a mi simulando que se iba. Yo como una estúpida, ignorando su indirecta seguí hasta la esquina caminando con él para seguir charlando. Cuando llegamos a la esquina me dice:
Amigo de Él: ¿Sos tonta?
Yo: ¿Eh?
Amigo de Él: Me fui para que hablaran
Cuando me di cuenta me di vuelta para ver si todavía estaba sentado en la puerta pero ya no estaba. Salude al amigo y salí corriendo para ver si se había ido a dar una vuelta por la otra esquina pero no lo encontré. Decepcionada entre tranquila al colegio. Cuando llegue al buffet veo a mis amigas y no me di cuenta de que Él estaba sentado en la otra punta y sólo. Cuando observó que lo miraba sin disimulo se paró y empezó a caminar hacia el patio. Por casualidad supongo, encontró a un amigo suyo que estaba esperando para entrar a la sala de Computación. Su amigo de quinto año entra a la sala de Computación entonces Él decide salir del colegio. Mis amigas me dieron el aliento que necesitaba y me gritaron: Corré! Empecé a correr por la galería que rodea al patio y te lleva hacia la puerta de entrada al colegio. Las puertas de esa galería y las de las ventanas de Portería estaban abiertas por lo que se podía ver perfectamente que era lo que había del otro lado. En el instante en el que Él se gira para cerrar la puerta yo en acto reflejo me agacho como si no me fuera a ver. Lo que en ese momento no tuve en cuenta es que no era una ventana que hasta cierto punto uno se puede agachar. Era una puerta. Seguí corriendo abrí la puerta, pero la cerré mal, por lo que tuve que volverme para cerrarla correctamente. Bajé corriendo las escaleras, casi me caigo. Salté tres escalones juntos. Sentí un gran calambre en mis piernas. Hice una mirada panorámica para localizarlo. Estaba llegando a la esquina, decidí correr. Sabía que era el momento. No había nada que me lo impidiera. Lo llame y le dije: Tenemos que hablar-.
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