domingo, 3 de mayo de 2009

Revolviendo el Pasado... Parte III

Pasaban los días y cada vez me enganchaba más, ya era inevitable pensar o hacer otra cosa que no sea mandarle un mensaje o chatear con él.
Volvió a empezar el colegio y todas las mañanas me saludaba cuando me lo cruzaba. Ahora que lo pienso literalmente me volvió loca, creo que no respondí de mí, la verdad no entiendo como pude ser así, no entiendo cómo pudo transformarme, cómo hizo?, ni yo puedo cambiarme, imagínense que poderoso es.
Llegaba mi fiesta de quince y yo era amiga de su hermana y no podía dejar de invitarla y me venía bárbaro para invitarlo. Y sí. Lo invité.
Llegó mi fiesta y pasó tan rápido. Pero NUNCA me voy a olvidar el momento en el que me sacó a bailar el Vals o en una de las tandas de baile cuando me agarró de las manos y me dijo al oído que buscáramos al fotógrafo para sacarnos una foto juntos. NUNCA me lo voy a olvidar porque su foto conmigo está en mi álbum y no tengo el valor de sacarla, romperla y quemarla porque se que me voy a arrepentir.
Un mes después cuando me dieron el video de mi fiesta aparece una parte donde yo estaba bailando con él y se que no me voy a olvidar nunca de eso. Y como si fuera poco al fotógrafo o al destino, vaya a saber quién tiene la culpa en el resumen final del video, es decir, un rejunte de los momentos más importantes aparece ese momento y verdaderamente me da vergüenza cuando alguien viene y me pide ver el resumen del video porque es obvio que a un invitado no le vas a mostrar un video de cinco horas.
Siguiendo con el tema de mis quince. Pasó algo muy raro. En una de las tandas de baile dejaron desde arriba la cámara fija y entre doscientos invitados encontrarte a vos mismo no es tarea fácil. Hasta que en la esquina superior derecha me logro ver y adivinen con quién estaba?, y sí era de suponer. En el video claramente se puede distinguir como me agarra de las manos y me abraza.
Lo raro es que yo de ese momento en particular no me acuerdo. Busco y busco en mi memoria pero no lo logro encontrar.
Antes de seguir con mi historia un consejo de mujer a mujer, porque se que ningún hombre perdería su tiempo en abrir un libro como este. Nunca, pero nunca, confíen en un amigo del chico que te gusta. Mi fiesta de quince fue un sábado. El domingo yo le cuento esto al amigo de Él y no tuvo la delicadeza de esperar unos días que ya el lunes en el primer recreo de la mañana tenía que venir a molestarme.
Seguimos caminando hasta que llegamos al pasillo de su curso y con lo más profundo de mi alma me pregunto, ¿era necesario ir y abrazarlo y gritarle? –CAMPEON! CAMPEON! Te levantaste una de segundo-. Yo creo que no.
Pero quién sabe, quizas ésta era otra señal que ninguno de los dos quizo ver.
Y acá ya no estaba en el primer piso y con el colchón abajo, ya había llegado al tercero sin colchón pero con paracaídas. Y otra vez me volví a equivocar. Y otra vez volví a elegir mal. Y otra vez decidí ir por el mal camino. Pero les puedo asegurar que en ese momento uno no se da cuenta de lo que hace, sólo piensa en lo mejor para la relación, pero no siempre lo que nosotros creemos que es lo mejor, lo es.
Él no entendía nada y el chico seguía felicitándolo. Terminó el recreo y me fui a mi aula. A mitad de la clase me manda un mensaje de texto que decía: - Qué me quizo decir ***?-.
Y acá viene la parte dónde me equivoco. Dónde yo sóla me piso el palito. Le respondí: - Nada jaja, dicen que me gustas-.
Y me dijo: y es verdad?
Y le digo: nono
Él: y porque dicen eso?
Yo: bueno sí
Paso todo el día. Salíamos a la misma hora, lo veo y le digo: - para para, podemos hablar un segundo?-.

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